Trinoxtion Samoni

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La ”Trinoxtion Samoni”, las «tres noches del Reencuentro», con nuestros Ancestros. Tres gritos de luz que van a iluminar la oscuridad del invierno que nos llega con las lágrimas de las lluvias otoñales y los aulladores vientos. La naturaleza se adormece, transitando sin cesar en su ritmo cíclico, invitándonos a seguirla sin dejar de ser vigilantes con nuestro fuego interior que nos acompañará en las largas y frías noches. El mismo invierno que cubrirá de escarcha y niebla las Tierras Celtas para hacernos partícipes, una vez más, de las maravillas que nos ofrece la naturaleza. Un inmenso fuego y mar de blancura en el cual veremos danzar a los Tres Rayos de Luz que acompañan el camino de nuestros Antepasados y arropan nuestras almas.

Velo rasgado entre los mundos. Sucellos Dagodeuos, el Buen Padre se une a la Soberana de los Espíritus y una vez más, como antaño, como siempre, para todos aquellos que estén atentos a estas Sagradas Noches, la unión será de nuevo posible. Los difuntos inspiraran a los vivos y los vivos nutrirán a los difuntos con ofrendas rituales.

Este era uno de los momentos más mágicos para los  antiguos celtas, el día que no existía. Era la muerte y el sueño y a través del invierno (la estación sombría) la tierra descansa hasta su renacimiento en primavera. Así la rueda refleja los ciclos de la naturaleza y la de la vida.

Estamos ante una bisagra, tres días que escapan del tiempo puesto que el tiempo no existe mientras el velo entre nuestro mundo y el de los antepasados es apartado. Es tanto el momento de los viajes desde “ el Otro Mundo” y del reencuentro con los que ya partieron como de los posibles viajes hacia esos ‘Otros Mundos’ por parte de aquellos que están preparados. Es por ello que en este momento intemporal, paso de transición, las puertas de los Mundos se abren permitiendo a los seres Divinos, a los vivos y a los muertos mezclarse. Durante estas noches de reencuentro seres de ambos lados pueden traspasar el velo y pasar libremente de un mundo a otro, los difuntos podían rendir visita a sus familiares y estos les acogían con alegría y les dejaban un buen lugar en la mesa siempre cercano al nuevo fuego del hogar. En este día los ancestros eran honrados y bienvenidos de vuelta a sus hogares, era común dejar platos de comida en la mesa para los antepasados que volvían hambrientos por el largo viaje. Estos visitantes , amigos, parientes volvían allí para ayudar a sus seres queridos y les aconsejaban y guiaban para el nuevo año.

El ceremonial de los Druidas apuntaba pues a establecer el contacto con los espíritus de los difuntos considerados como fuente de consejo, sabiduría e inspiración no como causa de miedo a la población. En el transcurso de estas noches, todo un ceremonial era seguido estrictamente y de forma obligatoria (toda ausencia estaba penada con la muerte).

En cada hogar, todos los fuegos se apagaban simbolizando el fin del ciclo y la entrada en la Noche regeneradora. Los Druidas sofocaban solemnemente el Fuego Sagrado del Altar para mas tarde inflamar un nuevo fuego, mediante ramas secas de roble, para honrar a Taranis y ahuyentar a los espíritus maléficos. Después cada familia recibía una brasa enrojecida con la que se generaba un nuevo fuego protector en el atrio de cada hogar y la luz retornaba a la Tribu.

La Ceremonia de la Trinoxtion Samoni es a la vez fin y renovación, tanto para las estaciones como para las existencias humanas. Es el momento en el que Sucellos, el Buen Dios de la Vida y de la Muerte reunía a las almas de aquellos que habían muerto durante el año con el fin de informarlas de su nueva vida o encarnación.

La primera NOCHE se honraba la memoria de los héroes, la segunda la memoria de los queridos desaparecidos y la siguiente estaba consagrada al regocijo de las alegrías del rencuentro propias de la festividad.

Es en esta época que los animales que no podían ser mantenidos a lo largo del invierno eran sacrificados, la carne serviría para alimentar a la tribu durante el largo y duro invierno. Se comía una tarta de manzanas hecha por las mujeres celtas ya que existe una profunda relación entre esta época ceremonial y el culto a la manzana, fruta relacionada con el Sedodumno, la tierra de los antepasados.

Este es un tiempo de preparar los objetivos para el siguiente año, de iniciar cambios en nuestras vidas preparando la tierra para plantar las nuevas semillas de futuros proyectos.

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