Historia

  • EL ORIGEN

EL SACERDOCIO CELTA

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La palabra ‘Druida’ es una denomicación genérica que designa a aquellos que han entrado al Sacerdocio. Literalmente, Druida significa “muy sabio” o “muy vidente”. Es por ello que un Druida da sus consejos sobre ciertos litigios de la sociedad y puede pronunciar mandatos y prohibiciones. Tiene por consiguiente el Derecho a la palabra antes que el Rey y no esta sometido a ninguna prohibición u obligación. «Nadie habla antes que el Rey, pero el Rey no habla nunca antes que su Druida.».

El Druida y el Rey formaban un equilibrio. Era inconcebible que pudiera existir en una comunidad un Rey sin Druida o un Druida sin Rey. En periodo de guerra eran los Druidas los que decidían el momento oportuno para comandar las batallas, durante las cuales exaltaban a los guerreros y lanzaban exhortaciones destinadas a su protección y a la consecución de la victoria. Estaban dispensados de la actividad militar pero podían combatir si ese era su deseo. Los Druidas podían también decidir parar una batalla.

El Druida, en tanto que Ministro de Culto, enseña la inmortalidad el alma. Posee la autoridad espiritual y administra aquello que es sagrado. Es el intermediario entre los Dioses y los hombres. Es el único capaz de detentar el saber, el conocimietno y llevar a cabo cualquier otra actividad intelectual y religiosa. Esta encargado de la celebración de las Ceremonias Sagradas y es el único que posee el derecho de realizar los sacrificios.

Consideraban que la palabra escrita estaba muerta y por ello priorizaban la palabra y la memoria para transmitir el saber. A pesar de ello, conocían perfectamente la escritura y utilizaban con normalidad el griego.

Es un personaje muy importante en la sociedad céltica y estaban especializados en muchas facetas: Bardos, Poetas, Teólogos, Filósofos, Guardianes del Conocimiento y de la Sabiduría, Historiadores, Juristas, Augures-Haruspices (Vates), Gutuaters (Sacerdotes e Invocadores) Astronomos, Médicos y también Consejeros militares del Rey y de la clase guerrera. Se les podia clasificar en 3 categorías:

  1. Druidas Teólogos A cargo de la Religión, de la Justicia, de la Enseñanza, de la vigilancia del poder político y la Diplomacia.
  2. Los Poetas (Bardos) A cargo de la poesia y de la literatura (recitada o cantada). Ofrecian cantos, alabanzas y satiras y tenian a su cargo la historia y genealogía de su comunidad. Realizaban además funciones de Músico.
  3. Los Adivinos o Augures (Vatis) A cargo de todas las aplicaciones prácticas del servcio religioso. En concreto sobre la adivinación (arte augural) y la medicina (mágica, quirúrgica y vegetal).

Extractado de la web:

L’ARBRE CELTIQUE

-http://www.arbre-celtique.com/

UN POCO DE HISTORIA

asamblea

«En la Galia existen filósofos y teólogos respetados a un grado máximo, llamados “druidas” […] Se les considera como los hombres más justos […] A menudo reflexionan acerca de los astros y su movimiento, del tamaño del mundo y de la Tierra, del poder de los dioses inmortales y sus aptitudes; transmiten a la juventud todo este saber».

Con estas palabras de admiración se refería a los druidas galos uno de los mayores sabios de la Antigüedad, el filósofo Posidonio de Apamea. Tras haberlos conocido de primera mano en un viaje que realizó a la Galia en el año 100 a.C., Posidonio redactó un informe en el que describía a los druidas con palabras griegas inequívocas, como «filósofo» o «teólogo» (…). Desde el siglo IV a.C., diversos autores griegos utilizaron el mismo término de «filósofos» para referirse a los druidas de la Galia, dándoles de este modo el mismo estatus que tenían los «magos» para los persas. Incluso se preguntaban si los druidas no estaban más avanzados en cuanto a sabiduría. ¿Acaso practicaron la filosofía antes que ellos?

En esa época, el término «druida» ya se conocía en las orillas orientales del Mediterráneo: servía para referirse a «aquellos que mejor ven y perciben lo que vendrá; los que adivinan». En Grecia se comparaba a los druidas con los pitagóricos, los discípulos del gran filósofo y matemático Pitágoras; (…). Al igual que los pitagóricos, los druidas creían en la existencia de un alma inmortal, llamada a reencarnarse perpetuamente. Compartían la predilección por el estudio del universo y los números.(…). Con todo, los sabios galos fueron considerados grandes intelectuales tres o cuatro siglos antes de la conquista romana de la Galia. (…)

¿Cómo pudieron aparecer los druidas de forma tan precoz en ese mundo galo que nos parece tan oscuro y arcaico? La comparación con las demás civilizaciones de las orillas del Mediterráneo nos aporta una explicación. Aquí y allá hubo entonces hombres que se dedicaron al estudio astronómico, probablemente con una finalidad adivinatoria. Lo mismo hicieron los druidas, que muy pronto pudieron crear un calendario basado en el doble recorrido del sol y de la luna. Tal realización fue el resultado de una constante observación de los astros durante siglos, una práctica que los familiarizó primero con el cálculo, luego con la geometría y, por último, con las ciencias en general. Todos estos conocimientos hicieron que, en un mundo dominado por unas élites aristocráticas ocupadas en hacer la guerra, se considerara a los druidas como grandes sabios que debían ser respetados y escuchados. Fue así como, a partir del siglo V a.C., los druidas alcanzaron una posición preeminente en los asentamientos galos. Así lo atestiguaba el filósofo Dion Crisóstomo:

«Los druidas dominan el arte adivinatorio así como todas las ciencias. Los reyes no pueden tomar decisiones sin su consentimiento. También cabe decir que ellos son los que mandan y que los reyes son sus ministros, los servidores de su sabiduría; éstos se sientan sobre tronos de oro, viven en hermosas casas y gozan de suntuosos banquetes»

(…)

Con los druidas, la religión ya no se limitó a la esfera privada, sino que adquirió una función social y política. Sus conocimientos en astronomía y geometría les permitieron levantar majestuosos santuarios para la comunidad, equivalentes a los templos griegos y romanos. Los fieles dejaron de ser simples individuos para convertirse en comensales que compartían la carne con los dioses en el marco de grandes banquetes. Muy apreciados por los guerreros, estos festines revestían una forma tanto religiosa como política.(…)

Según los relatos de Posidonio, los druidas profesaban una forma de panteísmo: identificaban la divinidad con el cosmos entero y los hombres participaban en el ciclo perpetuo de la naturaleza. Sólo importaba la pureza del alma. Todo lo demás, la vida terrenal y sus muestras materiales, carecía de valor alguno. Por ello, los galos nunca dejaron monumentos u obras de arte que testimoniasen su ingenio. Los druidas pusieron su talento al servicio del conocimiento en ámbitos muy variados. Posidonio nos revela que se dedicaban principalmente a la «fisiología», es decir a las ciencias naturales, la física, la química, la geología, la botánica y la zoología. Como los griegos, los druidas especulaban sobre la composición de la materia y trataban de aislar sus principales componentes: el aire, el agua y el fuego. Imaginaron un fin del mundo que se produciría por la separación de estos tres elementos y acabaría con el dominio absoluto del fuego y del agua. Sin embargo, este fin del mundo se inscribía en un ciclo perpetuo de renacimiento y destrucción. Según Plinio el Viejo, los druidas clasificaron las especies vegetales y animales y estudiaron los usos que el hombre podía darles. En cuanto a la farmacopea, cabe destacar que los galos atribuyeron al muérdago numerosas propiedades, y las investigaciones actuales han demostrado que esta planta posee grandes poderes terapéuticos, sobre todo en el tratamiento de ciertos tipos de cáncer. Los druidas destacaron también en el campo del arte. En particular, las composiciones del llamado estilo plástico revelan una espiritualidad que sólo podía provenir de una élite intelectual que reflexionaba acerca del papel de la imagen. Por otra parte, su saber también tuvo aplicaciones prácticas. En el campo de la agricultura desarrollaron, por ejemplo, el abono con estiércol, mientras que en el de la metalurgia cabe atribuirles la invención del hierro forjado y de la hojalata. (…)

Los druidas estaban muy implicados en la vida política de su sociedad. Eran los únicos que poseían los recursos intelectuales y técnicos suficientes para llevar a buen término negociaciones y redactar tratados, entre otras cosas. Establecieron las primeras leyes y prepararon las constituciones de algunos pueblos galos, como es el caso de los eduos, entre quienes los druidas supervisaron el nombramiento de sus magistrados. Gozaban asimismo de un estatus cívico privilegiado: no tenían que pagar impuestos ni cumplir con ningún tipo de obligación militar. Además, su influencia no se limitaba sólo a los distintos pueblos-Estado, sino que se extendó al conjunto del territorio que progresivamente se fue convirtiendo en una realidad geográfica y política: la Galia.

Muy pronto, los druidas repartidos por la región céltica y por Bélgica se federaron. Cada año se reunían en una gran asamblea y debatían sobre cuestiones teológicas, pero también sobre los últimos avances científicos. Se elegía a un Gran Druida, el equivalente a un jefe político, que conservaba dicho título honorífico hasta su muerte. El lugar de la asamblea se situaba en el centro de la Galia; en el siglo II a.C. –el momento en el que la Galia alcanzó su extensión máxima, desde la desembocadura del Rin hasta los Pirineos, desde el océano hasta el extremo de la meseta suiza– los druidas se reunían en tierras de los carnutos, cerca de la actual ciudad de Orleans. En el curso de esta gran asamblea, los druidas impartían justicia; y los pueblos que se comprometían a acatar las decisiones tomadas a un nivel superior, ya nacional, acudían allí a exponer sus desavenencias. (…). Con la conquista romana, los adversarios de César fueron eliminados y gran parte de la nobleza asimiló los valores de Roma. (…) “

Extractado de la obra: LOS DRUIDAS -Los misteriosos filósofos de la Galia-   National Geographic -ESPAÑA-

LA ABOLICIÓN DE LOS DRUIDAS

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En el espacio de dos generaciones, tres emperadores romanos Augusto, Tiberio y Claudio prohibieron y abolieron a los Druidas y el Druidismo. Sin embargo, a pesar de estas prohibiciones, todavía encontramos a lo largo del periodo romano, la mención hacia los Druidas. E incluso cuando estas referencias siguen siendo escasas y esporádicas, invitan a la reflexión sobre el destino de esta clase de hombres.

Se necesitaron tres decretos de los emperadores romanos para eliminar a estos sacerdotes y sus doctrinas. Esto muestra cómo la resistencia seguia viva, cuán grande era su poder y cómo las personas permanecían fieles a sus creencias. También podemos observar que las prohibiciones fueron in crescendo. En primer lugar reservado a los ciudadanos para acabar extendiéndose a toda la clase sacerdotal y acabar con la prohibición de sus prácticas litúrgicas. Obviamente, las razones de la prohibición de los druidas es por motivos de influencia política y militar sobre su sociedad que no por motivo de su crueldad en materia religiosa. De todos modos, si nos referimos a las fuentes literarias, en la mitad del primer siglo I todo parece claro. El tiempo de los druidas y el druidismo se ha acabado. La ruptura se ha completado con la organización sacerdotal. Por otra parte, ninguna inscripción galo-romana menciona ya a los Druidas, y eso acredita la idea de su desaparición final.

Sin embargo, algunos arqueólogos e historiadores no dudaron en afirmar que los druidas y sus doctrinas se mantuvieron “contra todos”, lo cual garantiza una continuidad de los Druidas durante todo el periodo romano. E incluso si hablamos de la persecución, la autoridad romana nunca fue capaz de reducir algunos “bastiones del druidismo.” En el primer siglo, mientras que el papel de los druidas se reduce al mínimo, cuatro inscripciones mencionan al Gutuater, un miembro del clero galo. Tal vez una concesión romana a la sensibilidad del pueblo para mantener la autoridad del antiguo nombre galo. Un poco como el título de Uergobretos restante hasta la mitad del primer siglo antes de ser eliminado del vocabulario administrativo en favor de los términos de pretor o duunvir.

EL RESURGIMIENTO DEL SIGLO IV

clandestinidad

Las fuentes literarias, reflejan alusiones a los druidas lo largo del periodo romano, incluyendo el Imperio. Pomponio Mela, que escribe bajo el período de Calígula y Claudio, después de recordar la función religiosa realizada “una vez” por los druidas, describe sobre todo como eran “maestros de conocimiento” que “enseñaban sobre nuchas cosas a los representantes de la nobleza, y en secreto durante largos períodos de tiempo, veinte años, en una cueva o en bosques apartados “.

Este texto escrito en el momento o poco después de la prohibición del druidismo, simplemente registra la última manifestación de la función de los druidas. Habiendo perdido la parte substancial de su poder social, se consagran tan solo a la enseñanza aunque son obligados a ejercer su misión educativa de forma secreta y en los lugares discretos, cuevas o bosques.

A pesar de esto, el regreso de los druidas a la luz en el siglo IV bajo el barniz romano, prueba que las antiguas tradiciones celtas habían permanecido intactas, vivas y arraigadas con fuerza. Y a la vanguardia de estas tradiciones, se encontraba el Druidismo.

Como el Druida Cecillus Argicius Arborius, abuelo materno del poeta Ausonio, que vivió desde 240 a la 332 y, por tanto, murió a los 92 años. Un pasaje de Parentalia, IV, sugiere la pertenencia druídica de su abuelo: “Conoces los números celestes y los astros árbitros de nuestro destino; pero tu practicas esta ciencia en secreto. No ignoras el futuro de mi vida. Tú lo habias trazado anteriormente sobre tablillas selladas que no revelarás jamás “. Como el orador Atio Patera ligado a una familia de Druidas Baïocassos cuyo origen era del templo sagrado de Belenus. O el armoricano Phoebicius, gramático, guardián del templo de Belenus, que obtuvo una plaza de profesor en Burdeos.

Esta “re-emergencia de los druidas” en la forma de maestros o videntes, es decir, bajo un aspecto de sacerdotes filósofos anteriores a la conquista, no es un hecho aislado en una comparecencia ante la conquista de los filósofos sacerdotes, no es aislado. De hecho, es otra ámbito donde se va a manifestar este resurgimiento galo… El ámbito religioso.

En resumen, si los druidas y el druidismo han estado poco a poco borrados por la autoridad romana, también es forzoso constatar que su presencia se ha mantenido a lo largo de todo el periodo denominado galo-romano.

LA PERSECUCIÓN CRISTIANA

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La conversión de Constantino en el año 312 tuvo consecuencias casi inmediatas: legitimidad dada a la iglesia junto a otros grandes favores y privilegios, acompañado, tanto bajo este monarca como bajo sus hijos, de una creciente hostilidad hacia las viejas organizaciones e instituciones religiosas .

Una generación más tarde, Teodosio promulgó leyes severas antipaganas y ordenó la destrucción del famoso santuario de Serapis en Alejandría….En todas partes, “el irresistible poder de los emperadores romanos se manifiesta en la importante y peligrosa operación de cambiar la religión nacional” (Edward Gibbon)

A primera vista, después de Constantino ninguna otra cosa importa salvo la nueva religión triunfante. “El Imperio Romano” se convirtió en “Imperio Cristiano.” Los paganos fueron derrotados al final del siglo IV y todos habían sido convertidos … En realidad, esto estaba lejos de ser cierto.

Se puede constatar que después del año 312 e incluso después del 400 y durante muchos siglos, a pesar del empeño puesto por el nuevo clero en su destrucción, las viejas prácticas aún ocupaban parte del territorio y seguian manteniéndose tenazmente vivas.

A finales del siglo IV, los obispos enviaban a las tropas a diferentes lugares. Los tiempos habían llegado a ser mucho más difíciles para las personas que persistían en la religión de sus padres.

Durante el reinado de Justiniano (527-565) se ejerció la más terrible brutalidad para acabar con los ‘paganos’. La persecución experimentó una breve pausa después de la muerte de Justiniano. Sin embargo Tiberio II (578-582), estaba decidido a tomar con fuerza el camino emprendido por justiniano y su reinado terminó como empezó, con una violenta campaña contra el paganismo que continuó durante el reinado de Mauricio (582-602). Después de las ciudades, llegó el turno de los pueblos. El objetivo no era fácil de conseguir. Ya que lejos de las ciudades, la religiosidad era tan difusa como la propia población. Los “Druidas” o sus sucesores, los taumaturgos, los responsables de un buen gobierno, sanadores, videntes, etc. no tenían ninguna instalación especial, no existía una casa sagrada o Colegio que los reuniera. Sin embargo, todo el mundo sabía quiénes eran y como consultarlos según sus necesidades. La gente del campo no tienen las mismas necesidades que los ciudadanos: el tiempo, por ejemplo, regulaba sus vidas. Era por consiguiente común, hacer frente a las inclemencias con oraciones en formas de cintas atadas a un árbol, adorando directamente a los Grandes Árboles reyes del bosque o a los Dioses, guardianes de dichos espacios. Las cintas y el culto a los árboles se prohibieron por ley. El Papa Gregorio (590) hizo de ello objeto de sus repetidas prédicas episcopales, repiténdose durante todo el siglo VI hasta la segunda mitad del siglo VII, las agresiones continuadas por parte de sacerdotes y monjes hacia estos cultos paganos.

A diferencia de los árboles, las cimas de las colinas no han ido físicamente atacadas, por lo que la arqueología a veces rescata los textos que mencionan sus pequeñas capillas o altares. Del mismo modo, sabemos de la existencia de santuarios terapéuticos en el borde de los lagos, lagunas y manantiales, comunmente de aguas calientes. Con el enraizamiento y la adquisición de poder de la religión cristiana, la represión de estos cultos se mantendría durante siglos.

Sabemos bien, por desgracia, lo que ocurrió despues…. “

Extractado de la Web de la Celtiacon Certocredaron Credima.Autor: Auetos

  • EL REGRESO

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Tras siglos de silencio y de anonimato durante los cuales mantuvo parte de su concepción de manos de los bardos medievales galeses del medievo y posteriormente de las logias de constructores que acabarian fundamentando la masonería, afrontó su revitalización en Inglaterra de manos de Jhon Toland en 1717. Este Drudismo renacido, si bien lejos de la actual estructuración religiosa Druídica, fue el inicio de todas las demás Ordenes Druidas que se establecerían por Gran Bretaña, Europa Continental y América. El mismos se identificaba por una espiritualidad propia que reinterpretaba el antiguo druidismo mediante una visión inspirada en el romanticismo y en las ideas masónicas y en la cual perduraba de manera notable una visión cristiniazada que impregnaba su filosofía, su ética y sus fundamentos místicos. Es en este ámbito donde se genran las 3 grandes líneas clásicas del Druidismo:

El Primer Reagrupamiento Druida. Línea de John Toland o Tradición Primordial conformado por la Ancient Druid Order o más comunmente Druid Order de 1717.

La Corriente Mutualista y masónica de Hernry Hurley conformada por la Ancient Order of Druids (A.O.D.) de 1782. Una tradición volcada en la concepción filosófica y desprendida de todo concepto esotérico o religioso.

La Corriente Tradicional Galesa de Iolo Morganwg que conformará el primer Gorsedd Druídico moderno mediante la Gorsedd Beirdd Ynis Prydain (Gorsedd de los Bardos de las Islas de Bretaña) en 1792. Establece rituales incorporando el substrato céltico gales de los antiguos bardos del medievo del cual se considera continuador. Desarrollará un principio teológico y un compendio religioso-litúrgico que ha servido de inspiración a multitud de Ordenes Druidas modernas.

A partir de estos inicios, el Druidismo se establecerá de nuevo en el continente (Bretaña francesa) primero mediante la Orden Beuriez Barzed Breiz 1855 (Fraternidad de los Bardos de Bretaña) y con más continuidad a partir de 1900, momento en el que Jean Le Fustec funda la Fraternidad de kos Druidas, Bardos y Vates de Bretaña, más comunmente conocida como la Gorsedd Bretonne emanada mediante la transmisión realizada en Cardiff como filiación de su orden galesa matriz, la Gorsedd Beirdd Ynis Prydain.

Siguiendo la linea cultural de las Gorsedds, nacerá en 1933 el Collège Bardique des Gaules (C.B.G) fundado por Philéas Lebesgue miembro a la vez de la Gorsedd Bretonne y que mantiene los idearios culturales propios de la Gorsedd Galesa, madre de dichos movimientos. En julio de 1939, las dos Gorsedds existentes, la Galesa y la bretona otorgan la investidura al Colegio Bárdico de Lebesgue.

Al inicio de la guerra, todas las Gorsedds Druídicas, según su costumbre ancestral, cesaran en sus actividades pero si bien al finalizar la misma tanto la Gorsedd Galesa como la Bretona despertarían de su estado de sueño, el Collège Bardique des Gaules no despertaría jamás no reprendiendo sus actividades.

En 1942 después de diversos contactos con Philéas Lebesgue, Paul Bouchet fundará el Collège des Druides, Bardes et Ovates des Gaules (normalmente conocido como C.D.G). Estas ordenes serán las constitutivas de la llamada linea de los Colegios de Galia. Iniciada con un carácter cultural y filosófico como su matriz galesa, han ido modificando su trayectoria para irse acercando cada vez más hacia una via espiritual.

Pero en los años previos a la Guerra Mundial, otra concepción druídica se separa con fuerza de la Gorsedd Bretona. La tendencia religiosa. El Druidismo se empieza a considerar como algo más que un concepto moral o una reivindicación nacional para llevarlo por primera vez a su primitivo y original función, la de servir de base de una nueva religión fundamentada con veracidad en las antiguas creencias célticas, claramente paganizante y sin atisbos de visiones cristianizadas.

Así, en 1936 se funda la Kredenn Geltiek (la Creencia Céltica) de Morvan Marchal, Raffig Tullou y .

Durante la década de los 80 del siglo XX, aparece con fuerza una nueva línea de druidismo, el Reconstruccionismo, basado en la recuperación de las antiguas tradiciones, escritos, la investigación arqueológica y del folklore, tratando de llevar el Druidismo hacia sus antigüas raíces basándose en un estudio riguroso de las tradiciones, gracias a los frutos que las ramas de la ciencia nos ofrecen. Se intenta de esta forma, eliminar el eclecticismo que impregnó en la revitalización del siglo XVIII al XX y poder llevar el camino Celta como una forma válida y legítima de Religiosidad claramente diferenciada. Son por consiguiente Ordenes cuya Tradición se aleja de conceptos románticos, de mitos infundados, de filosofias y de conceptos espirituales para declararse decididamente Religiosa, Sacerdotal, Pagana y cuyos conceptos fundamentales siempre tienen una raiz céltica constatable.

A esta visión reconstruccionista, se han adherido buena parte de las Ordenes Druidas actuales las cuales se consideran detentadoras de un nuevo concepto religioso/espiritual. Actualmente, dentro del Druidismo se establece una cierta clasificación oficiosa (poco rigurosa pero que por su practicidad ha obtenido cierta propagación) atendiendo a la zona geográfica de origen de las Ordenes Matrices. Así tenemos, el Druidismo Británico, el Irlandés, el Norteamericano y el Francés o continental.

El Druidismo Británico actual (Dejando de lado las organizaciones culturales como los Gorsedds de gales y Cornualles o las organizaciones de línea masónica y mutualista) está representado por 2 grandes Ordenes, la Orden de los Bardos, Vates y Druidas (O.B.O.D), fundada en 1964 por Ross Nichols como escisión de la Druid Order (fundada por Toland) y de la Tradición Primordial y la moderna British Druid Order (B.D.O.) -Orden Druídica Británica- fundada en 1979 por Philip Shallcrass. Claramente pagana y focalizada en las tradiciones chamánicas existentes en las islas británicas.

El druidismo Irlandés, o tradición druídica reconstruccionista irlandesa – Traidisiún na Beannach Fia Mór, está centrada en la cultura, espiritualidad, folklore y mitología de Irlanda. Sus fuentes principales son las tradiciones y costumbres populares de Irlanda, así como el paganismo/brujería autóctono irlandés. Entre sus principales actividades se encuentran el estudio detallado y las enseñanzas del pasado ocultas en las leyendas y las costumbres de estos pueblos, así como las investigaciones antropológicas, arqueológicas e históricas.

El Druidismo Americano es fruto de 2 grandes líneas. En Norteamérica se centraliza la corriente irlandesa y británica. La primera fruto en su mayor parte de las migraciones de población autóctona de Irlanda hacia el nuevo Mundo y la segunda por afinidad lingüistica y cultural y por cierta asimilación de vias de carácter más chamánico y’ esotérico dentro de la corriente new-Age que nacio y se desarrollo en dichas latitudes para desarrollarse por todo el Mundo. La segunda gran línea se afinca en los territorios francófonos de Canada y en dichas tierras por idénticos motivos a los anteriormente expuestos de afinidad lingüistica y cultural, como no podía ser de otro modo, ser desarrollan Ordenes Druidas de la Tradición denominada Continental o Francesa. Dichas asociaciones, son herederas de los Colegios de la Galia y del Reconstruccionismo Celta, Religioso y Ritualista abanderado por la Kredenn Geltiek, la Kredenn Geltiek Hollvedel y su escisión la Celtiacon Certocredaron Credima.

El druidismo francés o continental es el heredero de las viejas ordenes Bretonas, en principio de carácter cultural y filosófico (Gorsedd Gourenez Breizh,Breuriez Barzed Breizh) y de las cuales se originaron tanto los Colegios de Galia como la Kredenn Geltiek, Orden que de por si representa toda la línia basada en el Reconstruccionismo Celta veraz, decididamente espiritual, ceremonialmente litúrgico, Religioso y paganizante.

Pero como decíamos, los grupos druídicos actuales se encuentran diseminados por todo el mundo con independencia de su línea de origen tradicional. Así es posible encontrar ordenes de cualquiera de las líneas apuntadas fuera de su ámbito local inicial, es decir, grupos de linea británica, como OBOD, en Italia o Francia o clarieres de ordenes francesas en América o Alemania.

En Europa, la mayoría de las Ordenes Druidas establecidas, se localizan principalmente en el sur y en el oeste de Alemania, en Bélgica, en Suiza y en el norte de Italia y España. Solo en Francia el Druidismo de toda Tradición se encuentra representado por más de un centenar de órdenes, colegios religiosos y agrupaciones diversas; y es seguida por más de un millar de practicantes.

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